En China, la decisión de aumentar la edad de jubilación ha suscitado críticas y debates en las redes sociales. Los debates sobre la reforma de las pensiones chocan con un 'conflicto sobre la responsabilidad y el reparto de costes' entre los trabajadores y las empresas. Algunos comentarios señalan que los cambios son irreales y castigan a los jóvenes, mientras que otros dudan de que las empresas privadas contraten a trabajadores mayores, señalando que las empresas tecnológicas chinas despiden regularmente a trabajadores de más de 35 años. Esto refleja una desigualdad fundamental en la sociedad china entre las zonas rurales y urbanas. Los funcionarios públicos y otros empleados del gobierno reciben pensiones más altas, que actualmente oscilan entre 6.000 y 7.000 yuanes al mes, según un informe de 2025 del Instituto Mercator para los Estudios de China en Berlín. Los datos oficiales publicados recientemente mostraron que la población de China disminuyó durante el cuarto año consecutivo en 2025, con la tasa de natalidad cayendo a un mínimo histórico, y los expertos advierten de que esta disminución continuará en los próximos años. Según la Oficina Nacional de Estadísticas, la población total de China disminuyó en 3,39 millones hasta 1.405 mil millones en 2025, un descenso más rápido que en 2024. El número total de nacimientos en 2025 fue de 7,92 millones, un 17% menos que los 9,54 millones de 2024. Un obrero de una fábrica minera, Liang Lin, no entusiasta por el cambio en la edad de jubilación, pero lo acepta como necesario para mantener el sistema de pensiones. 'Para los trabajadores más jóvenes, lo que importa es la cantidad de su salario y los beneficios de jubilación', dice, añadiendo: 'Tenemos que pensar en la próxima generación y no ser demasiado egoístas. Pero cuando llegue el momento de jubilarse de la próxima generación, sus pensiones dependerán en gran medida del lugar donde nacieron y viven'. La edad de jubilación para los hombres se elevará de 60 a 63 años, y para las mujeres de 50 a 55 años para las trabajadoras y de 55 a 58 años para las empleadas. El período durante el que los trabajadores o sus empleadores deben pagar contribuciones al sistema de pensiones para recibir beneficios aumentará de 15 a 20 años entre 2030 y 2039. Disparidades regionales. Los jubilados se sintieron frustrados después de las reducciones de los beneficios sanitarios. El doctor Xiang Huang, profesor de ciencias políticas comparadas de la Universidad Rutgers de Canadá, dijo: 'Hemos visto un creciente sentimiento de injusticia y una disminución de la confianza en el sistema de seguridad social de China'. Añade que la gente cree que su bienestar económico está determinado por las disparidades regionales, el sistema fiscal y otros factores, no por sus esfuerzos en el trabajo. La frustración de los jubilados ha provocado protestas contra las reducciones de sus beneficios sanitarios realizadas por los gobiernos locales en los últimos años. Consciente de la sensibilidad política de la reforma de las pensiones, el gobierno chino avanza lentamente para abordar el problema a pesar de la creciente presión demográfica y económica. Pekín propuso por primera vez la idea de aumentar la edad de jubilación hace más de 10 años. Pekín tiene como objetivo reemplazar la administración descentralizada y regional de los sistemas de pensiones por uno nacional en 2035, pero sus objetivos de ampliar la cobertura de las pensiones y mantener la universalidad del sistema entran en conflicto con la prioridad de lograr un fuerte crecimiento económico y crear empleos. En última instancia, 'China necesita reducir los gastos de pensiones con el tiempo', dice el doctor Nicholas Bar, que ha asesorado a China sobre las reformas de pensiones. La tasa de desempleo juvenil en China se ha acercado al 20% desde finales de 2019, tras la propagación de la pandemia de COVID-19. En la bulliciosa ciudad industrial de Tangshan, en el norte de China, Liang Lin trabaja en el departamento de mantenimiento de una gran empresa minera desde hace 15 años. Todavía tiene décadas por delante hasta la jubilación, más de lo que había planeado, debido a una reciente decisión de aumentar la edad de jubilación en todo el país. Ante un envejecimiento rápido de la población que amenaza con la quiebra del sistema de pensiones del país, Pekín comenzó el año pasado a implementar el primer aumento de la edad de jubilación desde la década de 1950. Los trabajadores más jóvenes como Lin se verán más afectados, ya que la edad de jubilación para los hombres se elevará gradualmente de 60 a 63 en los próximos años, mientras que para las mujeres pasará de 50 a 55 para las trabajadoras y de 55 a 58 para las empleadas. Aunque la edad legal de jubilación en China es baja en comparación con los estándares mundiales, este cambio plantea dificultades, especialmente para los jóvenes que realizan trabajos manuales o enfrentan una mayor inestabilidad laboral. También se ampliará el período de cotización requerido, es decir, el tiempo que los trabajadores o sus empleadores deben pagar al sistema de pensiones para recibir beneficios, pasando de 15 a 20 años entre 2030 y 2039. Pensiones más costosas. Las contribuciones de Liang y otros apoyan a un número creciente de ancianos chinos, con alrededor del 22% de la población china actual por encima de los 60 años, y se espera que este número aumente al 28%, o 402 millones de personas, para 2040. Esta tendencia se debe al aumento de la esperanza de vida y a la disminución de la tasa de natalidad, agravada por la política del hijo único que duró en China durante décadas hasta 2016. Nicholas Bar, profesor de Economía de la London School of Economics and Political Science, dijo: 'Si la edad de jubilación es fija y la gente vive más, las pensiones se vuelven más caras, y eventualmente el sistema colapsará'. El doctor Bar, que asesoró a China sobre las reformas de pensiones de 2005 a 2010, añade: 'Debe haber un aumento en la edad de jubilación estatal, pero deja muchos otros problemas sin resolver, incluidas las profundas disparidades en el sistema de pensiones de China y los difíciles sacrificios económicos necesarios para mantenerlo financiado'. Un informe de 2019 de la Academia China de Ciencias Sociales, gestionada por el Estado, predijo que sin reformas, el fondo principal del gobierno que financia las pensiones futuras se agotaría en 2035. Mercado laboral volátil. Chao, que pidió no ser nombrado completo por motivos de privacidad, trabaja en un pequeño restaurante en una bulliciosa calle llena de vendedores ambulantes que preparan aperitivos tradicionales como pasteles fritos, pinchos y dulces de sésamo. Chao lleva una gorra roja y ropa tradicional, toca un pequeño tambor y saluda a los clientes. Trabajó durante décadas en una planta química local en un trabajo duro que incluía el mantenimiento de chimeneas antes de jubilarse hace unos ocho años. Pero Chao no quejarse de su pensión de unos 3.500 yuanes al mes (unos 500 dólares). Aumenta sus ingresos trabajando como recepcionista en el pequeño restaurante de su ciudad natal. 'Quiero estar aquí... este trabajo es divertido', dice. Gracias a su pensión garantizada, Chao está en mejor situación que muchos trabajadores, jóvenes y mayores, que se preocupan por encontrar un trabajo en un mercado laboral volátil, dice el doctor Xiang Huang, profesor de ciencias políticas comparadas de la Universidad Rutgers de Canadá, que estudia el sistema de seguridad social de China. Desigualdad. Entre más de mil millones de chinos participantes en el sistema, unos 534 millones están cubiertos por un plan de empleados y jubilados urbanos como el de Chao, que pagó una media de 3.742 yuanes (537 dólares) al mes a los beneficiarios en 2023. Sin embargo, 538 millones de residentes rurales, incluyendo trabajadores migrantes y trabajadores urbanos, son elegibles para un plan mucho menos generoso, que pagó unos 223 yuanes (32 dólares) al mes en 2023. Un usuario de redes sociales preguntó: 'Dime, ¿qué se supone que hagamos con los 30 años de vida que nos quedan?'
La reforma de la edad de jubilación en China suscita debate
China aumenta la edad de jubilación para abordar los desafíos demográficos, lo que suscita críticas y debates sobre la desigualdad en el sistema de seguridad social. La reforma afectará tanto a los jóvenes como a los ciudadanos mayores.