El Gobierno de China ha expresado su firme oposición a la decisión de Estados Unidos de imponer aranceles adicionales a los semiconductores fabricados en el gigante asiático. La medida, basada en la Sección 301, será anunciada gradualmente durante 18 meses, con el nivel final fijado antes del 23 de junio de 2027. China alerta que la incertidumbre seguirá afectando al mercado mundial de microchips. Esta acción se presenta como una respuesta a la política comercial de EE. UU., que China describe como proteccionista.
El portavoz del Ministerio de Comercio, He Yongqian, afirmó: "Las medidas arancelarias de EE. UU. son proteccionistas y afectan nuestro flujo comercial de tecnología crítica." El ministro ha iniciado representaciones oficiales ante Washington a través de los mecanismos de consulta económica bilateral.
El nuevo arancel de EE. UU. se evaluará a lo largo de la cadena de suministro, con un impacto potencial en la fabricación de chips y el desarrollo tecnológico. Los analistas advierten que esta escalada intensifica la tensión entre ambas potencias y amenaza la estabilidad de la industria de semiconductores, que se considera el 'petróleo del siglo XXI'.