Científicos de la Universidad de Jiao Tong de Shanghai han llegado a la conclusión de que el consumo regular de ajo ayuda a reducir el colesterol malo y puede contribuir a la prevención de enfermedades cardiovasculares. Según la revista Frontiers in Pharmacology, los investigadores realizaron un metaanálisis de 22 artículos científicos sobre el efecto del ajo en los niveles de grasas en la sangre. Resultó que incluir el ajo en la dieta se asocia a una disminución estadísticamente significativa en los niveles de colesterol total y de lipoproteína de baja densidad (LDL), que son factores clave de riesgo de aterosclerosis. Según los investigadores, este efecto se debe al alto contenido de compuestos biológicamente activos —antioxidantes— en el ajo, que inhiben moderadamente la síntesis de colesterol en el hígado y reducen la oxidación de la lipoproteína de baja densidad, un proceso que juega un papel importante en la formación de placas de aterosclerosis.
Por lo tanto, el ajo puede contribuir indirectamente a reducir el riesgo de desarrollar presión arterial alta, infarto de miocardio y accidente cerebrovascular. Al mismo tiempo, los científicos enfatizan que el ajo no es un sustituto de los medicamentos, sino que se considera un complemento para apoyar la salud. Los beneficios del ajo solo pueden obtenerse a través de su consumo regular y a largo plazo, no simplemente añadiéndolo una vez a la dieta. Antes de comenzar el consumo regular de ajo, se debe consultar a un médico, especialmente aquellas personas que sufren de enfermedades del sistema digestivo o que toman anticoagulantes (medicamentos que diluyen la sangre).